No sé
cómo has hecho pero al final en mi corazón está grabado tu nombre
Y allí estás
tú, a nosecuantos mil kilómetros, dándote igual lo que está pasando aquí.
Y estoy
quemada, y cansada.
Cansada de
tener esa estúpida esperanza que no me sirve para nada, de seguir creyendo en
ese “nosotros” que no va a ser, de querer darnos una oportunidad.
Yo, que
siempre he sido la que ha marcado las pautas en esta relación, y ahora estoy
perdiendo el control. Y no puedo soportarlo.
Odio que se
me vaya de las manos. Odio no poder tener a raya lo que siento. Odio no saber
qué quiero. Odio que aparezcas cuando te da la gana. Odio solo ser una más para
ti cuando tú siempre has sido una parte realmente importante de mi vida. Odio
esa indiferencia que antes utilizaba yo. Odio que estés, y que no estés. Odio
que me robes sonrisas y que cuando apareces todo lo demás se me olvide. Odio
que me hagas perder el control y que me digas que me deje llevar. Y lo que más odio
es ese pensamiento que da vueltas por mi cabeza y que me dice podría funcionar.
¿Qué es esto?
Por favor,
decidme que no es amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario