Me acuesto y me obligo a mí misma a tranquilizarme. Ésta vez no puedo dejar que la ansiedad se apodere de mí, no puedo dejar que me controle. Mañana me levantaré y conseguiré cruzar esa maldita puerta. O eso quiero, porque la realidad es que ya he tenido que esforzarme en recuperar el aire unas veinte veces, que no puedo dormir, que llevo una hora y media dando vueltas en mi cama y que ni la pastilla lo va a conseguir, que yo, que no sé vomitar, me he visto echando mi cena por la boca con lágrimas en los ojos. Que no quiero, pero si pudiera lo haría, el problema es que no puedo. Sé que cuando llegue allí, si consigo llegar tan lejos, me pararé en la puerta y tendré que dedicar cinco minutos a relajarme y esforzarme por no llorar, por no dejar que la ansiedad se haga con mi cuerpo y que la tristeza se haga con el poder de mi mente. Porque después de todo lo que he sufrido, éste primer enfrentamiento que ya evité hace unos días va a ser una de las cosas más duras que voy a hacer en mi vida.Y lo que no sé es si conseguiré vencer, si conseguiré superar esta mierda que, aunque me ha hecho aprender y valorar demasiadas cosas, me ha mantenido muerta tanto tiempo.
Porque ahora mismo, lo único que quiero es huir, pero en el fondo, es lo único que no quiero.
lunes, 17 de junio de 2013
miércoles, 20 de febrero de 2013
pintarme la sonrisa para no desayunar
Por desgracia, empiezo a acostumbrarme. Y ahora siempre es así en vez de en días contados. Pero no quiero acostumbrarme a eso. Y me encantaría mandarlo todo más allá del mar, y sentarme en la orilla y esperar, esperar a que mi cabezita loca se decida a lo que quiere hacer. Porque en realidad, lo único que sé es lo que no quiero. Pero estoy harta de no ser yo, de tener que pintarme la sonrisa cada vez que salgo de esta habitación. Estoy cansada de esta sensación de que me ahogo, de no levantarme por las mañanas, de no tener ganas ni de comer, de no poder tragar y de no poder dormir. Estoy cansada de esta sensación de tristeza que me recorre y que solo desaparece si estoy en casa. Y aunque su plan es brillante, si sale bien, estoy muerta de miedo. No creo que pueda hacerlo, y si puedo, no lo voy a pasar bien. Lo único que quiero ahora mismo es curarme. Quiero volver a reír sin más, a derrochar felicidad como yo solía hacer. No solo de cara a los demás, sino también para mi. Porque mi peor temor se cumplió, y ahora aquí estoy, igual que hace un par de años, con la única diferencia de que ahora se qué es lo que me pasa. Pero da igual, porque el resultado es el mismo. Y vuelvo a estar en el fondo, y no puedo salir. Sé que yo no puedo. Y sé quién puede. Quién me sacó la otra vez y que logró, durante algo más de seis meses, que fuera la misma de siempre. Luego, inconscientemente, me alejé de él, lo que me hizo volver a caer, casi sin ningún tipo de freno. Sé qué puedo hacer. Pero ni eso puedo hacerlo. Y me paso la vida en estado de desesperación.
Solo quiero volver a reír.
Solo quiero volver a reír.
lunes, 11 de febrero de 2013
Just Friends
Esta vez iba bien. Había recuperado el control, y aún lo tengo. No me pienso permitir perderlo otra vez. Pero eso no impide que me importe. Que aún consigas hacerme sufrir como nadie. Puedo hacerme la fuerte. Puedo actuar como siempre lo he hecho. En indiferencia siempre he sido la reina, pero no te saco de mi cabeza. Estoy cansada de que me importes. De que solo estés cuando desaparezco. De que solo funcionemos si no estoy. Que ya aprendí a no contar contigo, a que me de igual, pero dentro de mi sigue ese maldito deseo de que seamos dos amigos normales. Estoy harta de tus locuras, de que le des vueltas a toda palabra que sale de mi boca o que escriben mis pulgares. De que seas un cobarde que tiene miedo de que nos enamoremos. Yo también tengo miedo a eso. Si algún día tiene que pasar no es ahora. Así que si, a mi también me asusta, pero no vivo acobardada. Necesito que lo superes. Para que podamos ser los mejores amigos del mundo, que se que podemos serlo. Pero no nos dejas.
jueves, 7 de febrero de 2013
Cambios
Llegó el momento de decidir. De echarle valor. La decisión está tomada. Al final, el quiero gana la guerra del puedo y no miraré hacia atrás. Y por fin sonríes sin querer, porque, ¿quién te dice que lo que quieres no puede ser también lo que debes?. Y, ¿sabes por qué sabes que no me equivoco? Porque es solo pensarlo y la ansiedad desaparece. El malestar, la culpabilidad y el miedo dejan de hacer acto de presencia y simplemente, ya no están. Te sientes valiente, feliz. Sabes que por fin podrás volar. Tienes esa sensación de que a partir de ahora todo va a salir bien. Esa sensación que hace mucho tiempo no sentías y que no recordabas ni como era. Y pensar que no sé cómo ha funcionado. Que incluso sin creerlo lo hice y no se si es casualidad, que me estoy volviendo loca o si es tan real como yo misma, pero esta mañana lo he tenido claro. Que gracias a ti, que me cuidas desde allí arriba, hoy se qué es lo que tengo que hacer. Que el cambio que empezó con él, hoy acaba contigo, y siendo quienes sois los dos, solo puede ser bueno. Y aunque soy la indecisión personificada, aunque me equivoco más veces de las que acierto, creo que esta vez va a salir bien.
Se que va a ser así.
Solo tengo que creer.
Se que va a ser así.
Solo tengo que creer.
domingo, 27 de enero de 2013
Finales
Como siempre digo, si no es triste, no es un final. Y esta vez no lo vas a arreglar. Da igual lo que digas, no lo creeré. Ya he confiado demasiado en lo que salía de tu boca. Un error que no cometeré más. Y aunque me cueste la vida, aunque me duela lo que estoy haciendo en cada milímetro de mi alma, aunque llore hasta que me deshidrate porque me has perdido, no hay vuelta atrás. era tu última oportunidad, y la has perdido. Esta vez, cuando te dignes a aparecer, te diré que estoy cansada, que se acabó, que no aguanto más. Que no voy a pasarme la vida intentando ser amiga de alguien que no me quiere a su lado. No me vale existir para ti solo cuando te apetece, o en su defecto, cuando me enfado. Y se que crees que esta vez también lo dejaré pasar. Que te perdonaré una y otra vez. que siempre estaré ahí para ti. Pero ese es tu fallo. Como sabes que estaré siempre, haces conmigo lo que te da la gana. Así que nunca más. Y como solo aprendes a base de palos, pues se acabó. Esta vez desaparezco de verdad. No quiero saber de ti. No quiero verte, ahora voy a vivir mi vida sin ti. Quizás así te des cuenta de cuánto me necesitas. De que soy la única que te dice la verdad que no quieres escuchar y que tanto miedo te da. La que te conoce como nadie y la que te quiere tanto que se pasa la vida preocupada por ti, porque sabe que lo que estás haciendo con tu vida es solo tu forma de huir de la realidad. Esa a la que siempre llamas pesada porque todo lo que dice es verdad y tú no quieres la verdad. Esa que te conoce tal y como eres y aún así te adora, aunque odie al ochenta por ciento de la persona que estás siendo ahora. Pero es que la realidad aterra, y tu vives acojonado siempre. Tu fachada es pura hipocresía. Todo mentira. y yo lo sé. Y tú sabes que lo sé, aunque sea inconscientemente. Y eso te asusta. ¿Sabes por qué? Porque eres un cobarde. Un cobarde de unas dimensiones considerables, que se pasa la vida huyendo. Pero si es lo que quieres, adelante. Esta vez no diré nada. Haz con tu vida lo que te de la gana. Y cuando te des cuenta de qué mierda quieres, entonces estaré aquí para ayudarte. Pero mientras, no puedo hacerlo. No puedo seguir al lado de alguien que siendo mi amigo, ni siquiera me pregunta de vez en cuando que cómo estoy o que en cuanto sabe que estoy en casa, no me dice, ¿cuándo nos vemos?. Que tiene tiempo para absolutamente todo el mundo menos para mi. Y no puedo seguir al lado de alguien que está siendo una persona que no es, o que al menos no debería ser y que en unos años mirará hacia atrás y dirá ¿qué mierda he hecho con mi vida? sin que me deje ayudarla. Y he aguantado más de lo que te mereces por todo lo que significas para mi, por todo lo que hemos pasado y porque pensaba que te lo debía, pero hay un punto al que no pienso llegar. Y ya me he humillado bastante. Y con lo orgullosa que soy no sabes cuanto me ha costado estar detrás de una persona que me hace enfadarme cada vez que hablo con ella. y perdonar, y perdonar, y hacer que me de igual. Y sé que no te das ni cuenta. Y probablemente eso sea lo peor.
Así que ahí te quedas. Siempre serás parte de mi familia, pero has pasado de ser como un hermano a ser un primo segundo, esos a los que quieres pero apenas ves, de los que te preocupas pero sabes de ellos una vez cada mil años. No te preocupes, esta vez no será como la última. Me gustará saber de ti y verte, pero solo eso.
Punto y final.
Se que al leer esto pensarás esta está loca, está flipada y es una dramática, pero no es nada que yo no sepa ya.
Así que ahí te quedas. Siempre serás parte de mi familia, pero has pasado de ser como un hermano a ser un primo segundo, esos a los que quieres pero apenas ves, de los que te preocupas pero sabes de ellos una vez cada mil años. No te preocupes, esta vez no será como la última. Me gustará saber de ti y verte, pero solo eso.
Punto y final.
Se que al leer esto pensarás esta está loca, está flipada y es una dramática, pero no es nada que yo no sepa ya.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)