lunes, 17 de junio de 2013

Que por hoy, quiero ser normal

Me acuesto y me obligo a mí misma a tranquilizarme. Ésta vez no puedo dejar que la ansiedad se apodere de mí, no puedo dejar que me controle. Mañana me levantaré y conseguiré cruzar esa maldita puerta. O eso quiero, porque la realidad es que ya he tenido que esforzarme en recuperar el aire unas veinte veces, que no puedo dormir, que llevo una hora y media dando vueltas en mi cama y que ni la pastilla lo va a conseguir, que yo, que no sé vomitar, me he visto echando mi cena por la boca con lágrimas en los ojos. Que no quiero, pero si pudiera lo haría, el problema es que no puedo. Sé que cuando llegue allí, si consigo llegar tan lejos, me pararé en la puerta y tendré que dedicar cinco minutos a relajarme y esforzarme por no llorar, por no dejar que la ansiedad se haga con mi cuerpo y que la tristeza se haga con el poder de mi mente. Porque después de todo lo que he sufrido, éste primer enfrentamiento que ya evité hace unos días va a ser una de las cosas más duras que voy a hacer en mi vida.Y lo que no sé es si conseguiré vencer, si conseguiré superar esta mierda que, aunque me ha hecho aprender y valorar demasiadas cosas, me ha mantenido muerta tanto tiempo.
Porque ahora mismo, lo único que quiero es huir, pero en el fondo, es lo único que no quiero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario